Llegué a mi casa y me acosté. Encendí las noticias. El bus chocó, menos mal que me bajé. Testigos dicen que capotó, que hizo "Tu turu tu".
miércoles, 29 de julio de 2020
El autor del chiste
Llegué a mi casa y me acosté. Encendí las noticias. El bus chocó, menos mal que me bajé. Testigos dicen que capotó, que hizo "Tu turu tu".
domingo, 29 de diciembre de 2019
Una grieta en el tiempo y una disculpa atrasada
Ahora es cuando vienen los weones a decirme que si fueran posibles ya habría venido algún culiao a avisarnos y que ya sabríamos... pico weon, me importa dos carajos su lógica. Por algo no lo harán, los weones son sabios weon, son sabios, en ese tiempo pueden leer hasta tu mierda y la mía, así que por algo no lo harán. No es el punto.
El punto es que si los viajes en el tiempo son posibles, básicamente el tiempo es maleable. Está comprobado weon, pregúntale a cualquier weon que cache de física. En ese sentido, si el tiempo es maleable, las coincidencias podrían ser algo más que hechos fortuitos, aleatorios... ¿Podría algún hecho tener relación con otro momento del continuo del tiempo? Yo creo que sí. Expongo mi argumento.
Esta historia parte con el Panzer, José Miguel Insulza.
Básicamente un viejo cabrón de la política chilena. Cara de enojado, pinta de que cacha de lo que habla, lo suficientemente pelao, viejo y canoso para que uno lo trate de usted. Estuvo en la OEA el loco, a uno se le olvida esa wea pero al parecer le pega el viejo. Dentro de lo que alguien le puede pegar en la política. Digamos que últimamente se podría considerar que Florcita Motuda también le pega, no sé, complicada la wea.
Y, dato importantísimo, El Panzer tiene un pequeño tic: El weon se sorbetea los mocos. De tanto en tanto, como que se esnifa el aire circundante, de una fosa nasal, después de la otra, repite, repite, toma harto aire por la nariz, le suenan los mocos, y después pone esa cara de macho beta enojado.
Mi historia con El Panzer comienza en el Aeropuerto de Santiago. Iba yo hacia el sur, de vacaciones. Había una larga fila para pasar por seguridad, de esas que son como en zigzag. Con mi compadre Diego, estábamos avanzando, y vemos que unas 10 personas más atrás que nosotros venía El Panzer.
- "Diego, ese weon no es Insulza?"
- "Sí", me dijo. Se volvió a poner los audífonos, se rascó las bolas y no pescó más. Una buena rascada, dicho sea de paso.
El Panzer pasó al lado nuestro, él iba hacia la izquierda y nosotros hacia la derecha, más adelante que él en la fila del zigzag. En ese tiempo El Panzer era considerado un buen político. Como dije, OEA po weon. Como si uno supiera qué chucha hace la OEA, pero tiene sigla, cualquier wea con sigla es pulenta, eso piensa uno.
Cuando El Panzer estaba al otro extremo nuestro, me nació un deseo inevitable. Pensé en hablarle al Panzer, pensé en preguntarle algo de política actual, aunque sea en hacerle el saludo de cabeza y cuello, ese que uno levanta la pera pero con los ojos mirando a la persona, como si no me importara mucho. Tenía al Panzer ahí, en una fila de mierda, aburrido. Era mi oportunidad. Pero pensé un plan mejor. Se lo conté a Diego.
- "Diego" - le dije. Se sacó un audífono - "le voy a tirar un peo al Panzer"
Se volvió a poner el audífono. A veces puede ser bien desconsiderado este culiao.
Anyway (tenía ganas de escribir esa wea weon, anyway, otsea, hello), lo preparé. Dos combos en la guata, un par de retorcijones, y estaba listo. Tengo habilidad pa esa wea, entrenamiento duro. Fue mi primera edad solo silencio. Mi adolescencia fue dominio. Mi juventud fue un viento dirigido. Me preparé como una lanza. Acostumbré la nariz en las letrinas. Eduqué el ano en la vergüenza. Ejecuté las pruebas del zorrillo. Viví en las madrigueras familiares. Aceché la comida de mi nonna. Arañé los secretos de los ascos. Entretuve los palillos de fósforo. Me amamanté de pura mierda fina. Me quemé con bacterias intestinales. Fui cazador entre las guerras crueles. Se tiñeron calzoncillos de victorias. Leí las agresiones de la noche. Sostuve los derrumbes del azufre.
Y me hice velocidad, luz repentina.
Venía el Panzer. Aguanté. Me acuclillé para prepararme. Lo miré, no me miró. Nos cruzamos. Procuré estar cerca de él. Hubo contacto, hombro con hombro. Era el momento, AHORA!
PUM!
PEO
Silencioso, se durmió en las sábanas del ventisquero. Di un paso hacia adelante. Miré hacia atrás. Timing perfecto, dos segundos después del peo, vino el tic del Panzer.
Se esnifó el peo. Se comió el peo.
Claro, un par de segundos después, Diego también se lo comió.
- Fuiste voh? - me dijo
- Sí po, si te dije... se comió el peo el Panzer
- Chancho culiao...
Audífono de vuelta.
Nos topamos dos veces más con el Panzer. Tenía cara de más enojado. El Peo fue un rotundo éxito. El Panzer se comió el Peo.
Ya en el avión me dio un no sé qué que qué sé yo. Infantil la wea, básica. ¿Qué culpa tenía El Panzer de tener un tic que lo hiciera tan susceptible a comerse (de forma tan monumental) mi peo?
Año 2019. Estallido social y protestas en Chile. Insulza declara que él es partidario de reprimir con energía las evasiones, conociendo las violaciones a los derechos humanos que habían estado ocurriendo. Después osa sugerir que Chadwick es su amigo, en medio de la acusación constitucional, dando a entender que no podía votar en contra de un amigo. Después reculó.
De todos modos, el tiempo es maleable. Bien comido que teníai el Peo, Insulza.
Y a Diego, mis disculpas. Daño colateral no intencionado, que lamento hasta el día de hoy. Ya mañana no.
viernes, 11 de abril de 2014
Los momentos humillantes
Sala 404. Magna universidad, pasillos anchos, miradas por doquier. Veo fosas nasales abrirse para inspirar mi aroma. Siento feromonas soltarse. Babylee funciona. De fondo, Salvatore Adamo, "Mi gran noche". Me detengo a analizar el edificio, buscando el salón. El 404, ése es mi número. Pulgar e índice en la barbilla, relucen las colleras. Con voz sensual, pregunto a una chica "Hey, nena, ¿la 404?". Me apunta hacia el norweste. Linda chica. A su lado, Javier Miranda. Su voz resonó como prepúber al lado de la mía.
Entro al salón. Rebosante, los decibeles son asesinados espontáneamente. Mis tacones resuenan. Me arrepiento de haberme puesto tacones. Iba tan bien por la chucha. Puta ahora parezco maraco. No importa, concéntrate, concéntrate. Puta que larga la wea de sala, suenan los tacones culiaos. Podrían poner una alfombrita....
Recompuesto. Confianza reencontrada, nunca perdida. Miro a la joven de la primera fila. Fijo, decidido. En su dimensión ocular reflejo mi saeta hacia la audiencia. Oigo un suspiro, sube la temperatura. Ropa interior se moja, la atmósfera está candente. Alguien se tira un peo, pero el ambiente es tan sexy que huele a lavanda.
Es mi primera vez como orador. Invitado especial, carreras de Psicología y Trabajo Social. Comportamiento humano. El experto. El gurú. De las pampas, el cachero. Preparé discurso figurativo, poético. La prosa insulta al intelecto.
Declamo:
Los momentos humillantes
Llamar al mozo y no responde
Los momentos humillantes
Hacer parar la micro y sigue de largo
Los momentos humillantes
Estornudar en un minuto de silencio
Los momentos humillantes
Saludar al cumpleañero dos días antes de su cumpleaños
Los momentos humillantes
Llevar el mismo regalo que le regalaron hace 10 minutos
Los momentos humillantes
Alardear frente a una eminencia
Los momentos humillantes
Cantar fuerte y desafinado en la micro a causa de audífonos
Los momentos humillantes
Tirar una talla de lo puta de la novia
Los momentos humillantes
Pagar el precio justo y no recibir boleto en la micro
Los momentos humillantes
Agarrada de mejilla de la vieja
Los momentos humillantes
Saludo unilateral
Los momentos humillantes
"El cantante se equivocó en la letra"
Los momentos humillantes
Recibir el canto del "cumpleaños feliz"
Los momentos humillantes
Echarle sal al café
Los momentos humillantes
La espinilla en la nariz
Los momentos humillantes
Chocar esos cinco contra el puño
Los momentos humillantes
El sonar de la alarma el sábado. Levantarse, ir a la pega
Los momentos humillantes
No tener suficiente para dar propina
Los momentos humillantes
Mojón rebelde de visita
Los momentos humillantes
Marcha comunista alzando brazo derecho
Los momentos humillantes
Pegarte en el dedo chico del pie. Escuchar "sóbate pa callao"
Los momentos humillantes
Lechuga en el diente
Los momentos humillantes
"Usted es de los Campusano de San Felipe?" "No"
Los momentos humillantes
Ofrecer la otra mejilla. Recibir un segundo cachuchazo
Los momentos humillantes
Esperar por los aplausos
Los momentos humillantes
Momento de los aplausos. Quebranta el silencio una carraspera faríngea aislada. La alumna portal a la que miré fijamente se pone de pie. No sería adecuado el sexo en este momento cúlmine. Espero mi alabanza, mi aplauso, mi ovación
- Disculpe, estamos esperando al profe de economía
- ¿Ésta es la sala 404?
- Sí... del edificio de ciencias económicas...
- Ah... bueno, sí... en ese caso...
- El momento humillante
Me retiro. Momento humillante.
Afuera Salvatore Adamo: "cómo te fue"
"Cállate conchetumadre"
Javier Miranda carcajeaba.
El Sueño de Anoche
Hoy no pisé mierda. Patié una plasta. No fue mojón, fue "volón". Porque la wea no mojó a nadie, sino que voló, se esparció por el aire. Imagínense cómo fue mi día
El "volón" nunca es bueno. Es como una regadera que no refresca.
"Oye, anoche soñé contigo"
La conchesumadre...
"¿Y qué soñaste?" - sonrisa en la cara. Ojalá me haya salido una carie en el diente pa que la vea y se distraiga
"Soñé que estábamos en un auto, íbamos con el Roberto, te acordai del Roberto?
"Sí"
(claramente no)
"Bueno, íbamos manejando, y entrábamos con el auto a un McDonalds, y nos atendía el cura Hasbún!!!. Y yo pedía una cajita feliz, pero traía caritas tristes y tú te empezabai a reir!!!. Después nos comíamos las cosas en la playa, y el Roberto grita ¡Tsunami!, y una ola nos arrastra!!!, y vamos en la cresta de la ola!!! y chocamos con una reja!!!, y nos quedamos pegados ahí!!!"
Qué incómodo momento el de poner la carita simpática, esa sonrisa acompañada con un "mmmh" para simular que a uno le interesa. Los únicos sueños que logran cierto interés son los sexuales. Pongámoslo así: Que anoche hayas soñado conmigo sin algo sexual de por medio es como ver la trama de la porno, sin el porno en sí. Se excluyen familiares y hombres para este punto.
Estimado, El Blog del Escabeche tiene un fin altruista. No sea weon, analice su sueño antes de contar tal barbaridad.
Después se me ocurrió seguir la conversación:
"Y eso no más pasaba en el sueño?"
"Bueno, en una parte pateabas un mojón"
Interesante, ¿premonitorio?
"Ah, después se te caían los dientes"
No, simplemente una mierda
viernes, 21 de marzo de 2014
La Verdad del Calificativo
Penca la esencia.
Se dice que los viajes interesantes son los del alma, los que cultivan el espíritu y aceptan el tiempo. Los que no dan kilómetros Lan Pass. Claro, lo digo yo que no tengo la tarjeta culiá pa acumular kilómetros, pero ése no es el punto. El punto es lingüístico. Y con esto quiero devolverlo a 3° básico: El adjetivo calificativo.
Para entrar en materia pondré una situación cotidiana. Usted, bella dama, está con su pareja, novio, incluso esposo si vio mucho Disney (si el lector es hombre, bueno córtese las huevas y póngase un vestidito para entender el ejemplo, es una metáfora por la chucha). Usted sale del baño, radiante, arreglada, maquillada, enchulada, estucada, depilada a tal punto que la cortina ya no tiene alfombra con la cual combinar. Entonces usted camina hacia su pareja, su hombre, su amante, su media naranja (o media sandía según como sea éste en su fantasía) y, ruborizándose un poco, agarrando su faldita con la yema de sus inmaculados dedos y estirándola horizontalmente, agachando la cabezita no más de una pulgada y dando su mejor cara de caperucita roja sexona tierna que sí que no con el lobo, y le dice:
- "Y, ¿cómo me queda?"
Y su pareja responde:
- "Divino"
Ese weon es maricón.
No hay hombre heterosexual, y me atrevería a decir bisexual, que ocupe la palabra "Divino" para referirse a una mujer. Ni siquiera a una cosa. Nunca. Nunca ningún hombre en junta de hombres con putas, pool y fútbol ha dicho "compadre esta chela está divina weon". Nadie. Es patognomónico. Y convengamos que "Divina" es sinónimo de "Regia". Son artilugios lingüísticos de nuestra sociedad para que durante la pubertad los padres puedan diferenciar la orientación sexual de su hijo. Señora, señor, si a su retoño púber en un examen le fue "regio", espérese que en unos años más se va a ver "divino".
Otros artilugios como el anteriormente descrito también son conocidos subconscientemente por nosotros, mas no tomados en cuenta en el día a día. A modo de ejemplo, propongo el siguiente caso: Si usted nuevamente, washita rika, secretora de feromonas, o, como se dice en mi familia, "chorreando agüita de poto" (uno no elige a la familia...), me dice "oye, ¿me encuentras linda?", y yo le respondo: "Tienes una belleza exótica", no se confunda: Le estoy diciendo que es más fea que el hoyo del poto.
La verdad no tengo nada contra el hoyo del poto. De hecho, ni siquiera lo encuentro tan feo.
Pero imagíneselo cagando.
A eso me refiero.
Y es que salvo que usted sea una asiática negra, una pelirroja de ojos azules o tenga el pelo verde natural, es muy, pero muy difícil que sea "exóticamente linda". Lo siento si alguna vez se lo dijeron (o dije), le mintieron. Es hora que se sepa. ¿O no encuentra raro que midiendo 1,60, siendo de tez blanca, pelo castaño, ojos cafés, peso de 70 kgs y teniendo poto y tetas promedio le digan "exótica" acá en Chile?. Piénselo.
El otro día fui a un asado donde un amigo. Él mismo reparó el lavabo.
Le quedó Pintoresco.
Espero haya encontrado esta publicación Divina.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Fluyendo al italiano
Que se deberían poner de acuerdo
Política histórica
Sócrates, Platón, Potón
Julio César, Washington, Lagos Weber
Nadie entiende
Por qué sucede
A veces es verde
A veces es rojo
Pónganse de acuerdo
¿En cuál chucha va el ketchup
y en cuál chucha va el ají?
Me pica el hocico
Dejo de escribir
jueves, 1 de diciembre de 2011
NS1
Negro es un amigo
Un amigo en mi camino es un carabinero
El carabinero es verde
Verde es la marihuana
La marihuana es una planta
La planta está en la tierra
La tierra es un planeta
Un planeta es saturno
Saturno era amigo de Tapia Rabia
Tapia Rabia sabía que la sangre toca un corredor de cuarzo y así nace Lautaro de la tierra
Lautaro aparecía en las revistas Zig-Zag
Zig-Zag ya no es tan famoso
No es tan famoso tampoco mi amigo Benji
Benji es poco educado
Y poco educado es cagar de guata en una cena diplomática
Diplomático fue Neruda
Neruda en realidad se llamaba Neftalí Reyes
Y los Reyes magos eran Tres
Los Tres son un grupo chileno
Otro grupo chileno es Shamanes
Que han tocado con Shansho en Piedra
Cuya Piedra crece donde cae la gota
Donde cae la gota
La gota es una enfermedad dolorosa
Y doloroso es saber que hay gente con tanto tiempo para leer esto
Leer esto da bastante placer
El placer está en el templo
En el Templo del Placer
Placer es lo que busca la gente
A la gente se le respira
Y acerco mis manos
Yo te siento... gente...
Y mucha gente baila
Al ritmo del tango, de la cumbia o del cha cha cha cha
Funky mu-cha-cha
Las muchachas son las minas de antaño
Antaño no está en la tabla periódica
El Periódico es algo que mi tío lee todos los días
Y mi tío es gruñón
Gruñón es un pitufo
Los pitufos no tienen pezones
Sin pezones no hay parche
Si no hay parche para qué queremos curitas
Los curitas usan sotana
No les meten goles de machita
¿Moraleja?
Si juegan al arco, usen sotana.
lunes, 28 de noviembre de 2011
El Parche de Pezones
miércoles, 18 de mayo de 2011
El Supermercado
Ayer me sentía como las pelotas. No es que las pelotas se sientan mal, no es que tengan complejo de inferioridad ni depresión endógena. En realidad, nunca he hablado con una pelota… Creo que he dejado que mi vida pase por delante de mí sin siquiera tomarme el tiempo de conversar con una pelota. Hasta ahora había asumido que no me iban a responder, sólo porque no tienen boca… Bah, y cómo las plantas les responden a las viejas que les hablan? Uno no lo ve, pero las viejas sí. Con esto no quiero decir que toda persona que le hable a las plantas sea una vieja. Perfectamente podría ser un joven buenmozo y fornido como yo. Aunque claramente hay plantas y plantas a las que hablarle… a un helecho se le puede hablar; a una betarraga no. Del mismo modo, a una pelota de playa se le podría hablar… a una de ping pong no.
Simplemente por el hecho de que te verías huevón.
Me quedé filosofando acerca de la autopoiesis e interacción medio ambiental de las esferas plásticas, mientras me seguía sintiendo mal. Tenía tos, fiebre, vómitos, diarrea, molestias urinarias, várices, caries, sangre de narices (de todas las narices), fractura de codo, piduyes, gonorrea, hemorroides, cerumen, lombriz solitaria, y no tenía plata en el celular. Tenía cuerpitis, eso que pasa cuando tai tan cagao que te le hincha el cuerpo. Como estaba cerca de la playa, decidí echarme a posar. Me paré y me eché de nuevo: Ahí empecé a reposar. Al cabo de 15 minutos, me quemé la espalda.
Así, con mi espalda jaibosa y el peshoh tomado, decidí ir al supermercado. Remedios tenía en la casa, pero no tenía cremitas para pasar mi quemadura de espalda. Entré a un pequeño supermercado del barrio: Se hacía llamar Jumbo y salía un elefante sonriendo en la entrada.
- “Qué simpático el elefante” – pensé
Iba a abrir la puerta y cuando estaba a dos metros de ella se abrió sola. Lo encontré bastante cool. Iba a entrar a comprar y había una barrera con una flecha azul. Iba a un metro y se abrió sola. Iba a coger un carro de supermercado, y confiado caminé hacia él. “En este supermercado todo se mueve solo”, pensé, al tiempo que buscaba donde estaban comprando los Supersónicos. Sin darme cuenta, tropecé con el carro. Como resultado, aparte de todo lo que tenía, me golpeé un testículo y lo tenía hinchado.
Agarré mi carro y lo empujé simplemente con tracción humana. Una vieja pasó al lado mío encima de un autito-carrodesupermercado, como haciéndome burla.
- “Vieja de mierda” – le grité
Me mostró el dedo. Me ganó. Ningún garabato, insulto, protesta o dictamen le gana al poder del dedo de una vieja con artrosis. Es superior. Punto.
- “Por lo menos huelo bien” – respondí como para salvar el orgullo. A esa altura no importaba: Punto para ella.
Entré al supermercado, a la sección Ventiladores.
- “Bienvenido a Jumbo, que tenga una buena compra” – me dijo un carabinero de azul
- “Gracias…” – en realidad quería llegar a la sección de bloqueador solar, pero me dio lata preguntarle a un carabinero.
Después me di cuenta que era un guardia.
- “Oye weon, donde están los bloqueadores?”
- “Y qué crei que fui a la escuela de carabineros pa responderle a rotos de mierda como vo, pelafustán ignorante?” – Mierda, era un paco realmente – “Documentos!”
Ahí cagué. Ni siquiera llevaba el carnet de identidad. Con toda mi cara de inocencia, que más bien parece de maricón estúpido, le pregunté:
- “Qué documentos, mi cabo?”
- “Su tarjeta Jumbo Más por favor”
Revisé mi billetera y no la tenía.
- “Perdóon, Perdóon, lléveme en cana, no tengo la tarjeta”
- “Vamos a pasar por alto esta vez su falta, pase pòr donde está la señorita para sacar su tarjeta Jumbo Más, y sin derecho a reclamos”
“Chucha este weon no será primo del padre Hurtado” pensé, ¡qué tipo más buena gente! Me di media vuelta y a los 3 segundos escucho un “Aaauuuh!”. Miré de nuevo, y la vieja había atropellado al paco.
- “Documentos!”
La vieja puso su cara de inocencia, que más bien parecía de sopaipilla achurrascándose
- “Qué documentos, mi cabo?”
- “Permiso de circulación y licencia para manejar carritos motorizados”
Hubo una discusión entre medio, hasta que la vieja intentó arañar al cabo y éste, en una maniobra espectacular, le hizo una llave de judo y un kame hame ha a la vieja.
- “Já já já já, el que ríe último ríe mejor” – le grite a la vieja. Me respondió levantándome el dedo. Nada le gana al dedo. 2-0 ganaba la vieja.
Llegué al stand donde se sacaba la tarjeta. Había una señorita muy buena moza, muy bien peinada, de muy buen timbre de voz y muy buena entonación. Me dijo “Muy buenos días” y me pasó un muy buen lápiz para firmar un muy buen documento. Le pregunté:
- “Qué es este *super seguro*”
- “Es un muy buen seguro” – respondió
- “Pero de qué se trata…”
- “Si le pasa algo, va a andar muy bien”
- “Sí, sí, pero no me está respondiendo… mire, yo no quiero……..” – en eso vi al paco detrás de mí. Me dio cuco y firmé no más.
- “Que tenga una muy buena compra” – me dijo la señorita. Ya no parecía tan buena. Como una esposa que después de la firma se transforma.
Amablemente nos despedimos haciendo el típico gesto de cabeza, ese en el cual hay que bajar el mentón 15 grados mientras se hace una rotación casual de entre 5 y 10 grados, para luego volver a la posición inicial en una velocidad constante. Antes de irme le pregunté dónde estaba la sección “Bloqueadores de sol”. Con una sonrisa en la cara replicó: “Ese no es mi trabajo, tiene que dirigirse a informaciones, al fondo del pasillo”.
La respuesta de la muy puta…
Caminé 20 días y 45 noches. Usted se preguntará qué hacía esos 25 días que no caminé, bueno, no sea sapo, no huevee. Caminé en total 800000 centímetros, equivalente a 8 kilómetros. Sí, camino lento, y qué. Me quedaban los últimos 5 metros para llegar, y en eso veo a la vieja pasar hecha una raja al lado mío, en su todo terreno carrodesupermercado.
- “No le voy a decir nada porque soy educado no más” – le dije; no quería de nuevo el dedo. Se dio vuelta y me dio el dedo. 3-0 la vieja…
Mientras esperaba a que la vieja preguntara en informaciones dónde estaban los tampones, escuché los anuncios por los parlantes, esos que vienen entre las versiones bossa nova de música popular.
- “Hoy las Jumbo Ofertas traen para usted 6 bloqueadores por el precio de 5, venga y disfrute nuestras ofertas en el pasillo 1”
El 1 weon, el 1!!! Estaba en el 45!!!
Partí al supermercado del lado; después de todo, me quedaba más cerca que ir al pasillo 1. Entré y saludé al carabinero de azul.
- “Buenos días mi cabo”
- “Qué cabo si soy guardia chuchetumare”
Qué genio el de estos tipos. Antes de entrar me persigné, después de todo, era un tal “Santa Isabel”. Le pregunté a una señorita muy buena moza que quién era esa tal Isabel.
- “Santa Isabel te conoce” – me dijo
- “En serio? Y de dónde?”
- “Ella te conoce…”
- “Mire, necesito…”
- “Bloqueador solar pasillo 5”
En verdad me conocía!
Fui corriendo al pasillo 5, estaban en promoción los bloqueadores: Lleve 15 y pague 14, por tan sólo $1499. Estaba barato, bien barato la verdad, pero ¿qué iba a hacer con tanto bloqueador? No, no, no, no, lero, lero, lero, lero, me voy a otro super.
Llegué a un tal “Líder”. Me pareció un poco egocéntrico el nombre. “Líder”. “El pulento”. “El bacán”. “El groso”. “El aquí te las traigo Pedro”. “El Chacal de Nahueltoro”. “El tarro con más duraznos”. “El coco con más leche”. Igual entré.
Ahí me saludó una señora que trabaja en la tele haciéndole los comerciales al supermercado. Me dijo que en líder tenían los precios más bajos siempre, todos los días. Fui al grano y pregunté por los bloqueadores.
- “Pasillo Epsilon” – me dijo. Pensé “ay las weonas, el ají más picante, la hierba con más cogollo, el poto con más mierda”
Iba caminando y le pregunté a un señor con casco dónde estaba el pasillo epsilon.
- “A 10 metros, hacia la izquierda”
- “Está seguro”
- “PALABRA DE HOMBRE!”
A los 10 metros doblé a la izquierda y entre al pasillo Epsilon. Agarré mi Rayito de Sol (curioso, porque protege del sol) y miré un letrero grande encima mío que presumía: “Rayito de Sol 2x1, 1399 pesos”. Era más barato que el otro supermercado, es cierto, me daban menos bloqueadores, pero era más barato. En eso noté un detalle. Le pregunté a una promotora:
- “Disculpe…”
- “Desea probar nuestro nuevo yogurt griego?”
- “No, quería saber si…”
- “De Danone, griego”
- “Sí, si sé, si debe ser rico pero…”
- “Debe ser? No lo ha probado?”
- “No, la verdad no”
- “Por qué no prueba nuestro nuevo yogurt griego”
- “Bueno, podría probarlo”
- “Me encantaría que lo probara, de qué sabor le gusta”
- “Bueno, tiene frutilla?”
- “No, de ése no me queda”
- “Vainilla?”
- “No, mire… vaya al pasillo delta y ahí están los yogurt griegos, saque uno de melocotón, lléveselo para la casa y pruébelo”
- “Muchas gracias, se pasó”
- “De nada, hasta luego”
Fui feliz a comprar mi yogurt griego. Me sentí ignorante en historia porque ni idea de que los griegos hacían yogurt. Llegué al pasillo delta y estaban los yogurt romanos. Pensé “Epa! Los griegos no hacían yogurt!”, aunque esos yogurt romanos se veían bien buenos. Tomé el de melocotón y miré el precio: “$349”. Ahí recordé el detalle que había notado antes: Todos los precios, de éste y de los otros supermercados, estaban escritos por la misma persona. Me puse a recordar mis viajes por el mundo, por el sudeste asiático, por Londres, por Moscú, por Miami Bitch, por Santiago de Compostela, por Springfield, por Fukushima, por Nueva Dheli y Vieja York, y todos los supermercados tenían esos precios, los mismos siempre, con números manuscritos, de plumón rojo ancho, que dibujaban un ocho con dos óvalos uno abajo del otro, con su longitud mayor de superior a inferior y derecha a izquierda. Esos números, tan familiares, tan únicos…
Pasé por la caja con mis bloqueadores.
- “Su RUT por favor?”
- “Para qué quiere mi RUT?”
- “Para que acumule puntos”
- “No, gracias”
- “Tiene tarjeta Presto”
- “Yo no le presto ni a usted ni a nadie nada!”
- “Yo le Presto"
- “Qué me presta?”
- “La tarjeta”
- “Cuál Tarjeta”
- “La Tarjeta Presto”
- “Lo haría por mí”
- “Sí, por supuesto”
- “Muchas gracias”
- “Déme su RUT”
- “Cómo no señorita”
Le di mi RUT. Simpática la niña. Se me ocurrió plantearle mi inquietud.
- “Disculpe, sabe que noté que todos los precios los escribe la misma persona, aquí y en todos los supermercados… quién es esa persona tan trabajólica?”
Hubo un minuto de silencio. Las cajas pararon de atender, las luces parpadearon, se escucharon murmullos. Escuchaba a lo lejos “se dio cuenta”, “nos descubrió”, “mátenlo”, “hay que asesinarlo”, “¿tendrá tarjeta presto?”, “es hora de colación”, “nos va a delatar”… Después de recibir órdenes por interno, me respondió, con más pánico que voluntad:
- “Sólo Wally lo sabe… muchos han escrito libros para encontrar a Wally… Wally puede andar entre multitudes, en otros tiempos, en tubitos de juguete llenos de líquido y escarcha, incluso en un mundo de los Wally… y es casi imposible encontrarlo, pocos lo han logrado…”
Quedé dubitativo, descolocado. Yo mismo había intentado encontrar a Wally con poco éxito. Pregunté:
- “¿Y dónde está Wally?”
- “Mire, justo, ahí viene”
Me di vuelta y encontré a Wally. “Hola Wally” le grité. “Hola Sanja” respondió. Bastante simpático el tipo.
Él sabía ese secreto, que al parecer tan bien guardado lo tenían las multinacionales multitiendas multiconvenientes. Le pregunté:
- “Estimado Wally, o Waldo para los españoles, quisiera saber: ¿Quién es el sujeto ominoso que traza con maestría precios y ofertas con cuidadoso destajo por el mundo financiero alimenticio?”
- “Las pelotas!” – me respondió Wally
- “Cómo que las pelotas”
- “Las pelotas!” – me respondió Wally
Me pareció grosero.
Iba saliendo del supermercado, y, como era diciembre, habían muchos niños dejando sus cartas de Navidad. Muchos pedían PlayStation, otros XboX, otros Wii. De pronto llegó un niño de antaño: Pidió una pelota. La verdad me conmovió, se veía pobre, inocente, esperanzado. Entré al supermercado de nuevo y le compré una pelota; cuando fui a regalársela se había ido.
Quedé un poco triste, ese pobre niño quizás no tuviera su regalo de navidad. Miré a la pelota y dije “Creo que no podrás hacer feliz ni a ese niño ni a mí, cierto pelota?”
- “Yo no opino lo mismo” – me respondió
La verdad nunca me había tomado el tiempo para conversar con una pelota.
- “Podremos ayudar a ese niño, pero primero tengo que ayudarte a ti… ¿Tienes alguna inquietud que atormente tu vida?”
Pensé en preguntarle si Osama estaba muerto, si alguna vez me casaría y me divorciaría, si iba a tener en el futuro alguna enfermedad grave, si el agua del inodoro realmente gira distinto en el otro hemisferio del mundo, si Dios existe y si existe por qué no me tiene buena. Pensé en preguntarle porqué los abuelitos ocupan poleras musculosas. Pensé en preguntarle porqué si el río suena es porque piedras trae, porqué no puede traer otra cosa. Pensé varias cosas, y al fin le dije:
- “Quiero saber quién es el sujeto ominoso que traza con maestría…….”
- “Ya, ya, ya, ya entendí, que traza con maestría precios y ofertas bla bla bla, esa wea querí saber?”
- “Sí, pelota”
- “Balón, don Balón y la boquita te queda donde mismo. Hasta tuve una revista un tiempo”
Era verdad. La boca me quedaba donde mismo. Prosiguió:
- “El sujeto que andas buscando viaja a velocidad impretérita por horizontes multicolores, se mueve sin combustible más que su magia caritativa, el frío no es capaz de corroer sus huesos, su corazón es….”
- “Ya, basta con la paja, quién es esa persona, pelota”
- “Balón hueón, balón”
- “Quién es esa persona, balón”
- “Deja ponerle suspenso”
- “Quién es por la chucha!”
- “Tienes tarjeta presto?”
- “Quién es!?!??!”
- “El viejo pascuero”
- “Qué!?”
- “El viejo pascueeehhhhhhhhhhhh…”
Ahí se le acabó el aire. No lo había notado, pero hablaba por el bombín y a cada momento botaba un poco de aire. En eso escuché a lo lejos…
- “Jo-jo-jo-jo…”
Miré al cielo… al cielo del supermercado, claro… Y lo vi! Lo vi! Ahí iba pasando el viejo pascuero. ¿Por qué creen que el techo del supermercado es tan alto, ah? Es por eso! Para dejarle espacio al trineo! Agarró un papel grande, y sacó de su entrepierna un gran plumón rojo con forma de genital masculino. Le escribió grande un 999 y se fue, tan raudo como llegó.
- “Viejooo!” – le grité. Sólo me miró y se detuvo un momento. Inflé la pelota y se la tiré. Le dije que era para el niño que había visto antes. Me hizo un gesto de comprensión y se fue.
Me fijé en el letrero que había escrito el viejo pascuero: Era la misma oferta que había comprado yo, pero 300 pesos más barata. Me dio tanta rabia, que entré y me robé un bloqueador.
Y al fin salí del supermercado. Mientras iba saliendo suena una alarma. “Me casharon conshetumare” pensé. Llegaron los guardias, me registraron y encontraron mi bloqueador robado. Mientras me llevaban a una sala especial para revisar mis partes ocultas, preciosas e íntimas vi a la vieja de mierda pasar en su carrito. Me dio el dedo. Le dije “métete el dedo en el hoyo, vieja de mierda”. Curiosamente me hizo caso y se lo metió. Touché, una para mí.
Terminé esa noche en la comisaría. Fue mi nonna Lucha a buscarme, y le expliqué todo. Cuando al fin le conté todo, se mandó una frase de aquellas:
- “Y pa qué querí bloqueador si ya te quemaste ya”
No importa, ya no me sentía como las pelotas. Ni como los balones.



